Conduciendo por el lado equivocado

Cuenta una famosa anécdota que en cierta ocasión un temporal bloqueó todas las comunicaciones entre Gran Bretaña y el resto del continente europeo. Un diario isleño tituló al día siguiente “El continente ha quedado aislado”. Aplicando la misma vara de medir, todos los europeos (exceptuando los británicos, irlandeses y pocos más) conducimos por el lado equivocado de la carretera, el derecho. Pero ¿por qué en unos países se conduce por un sitio y en otros en el contrario? La respuesta, como en tantas ocasiones, hay que desenterrarla del pasado más remoto.

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Países cuya circulación se realiza por el lado derecho de la calzada (verde) y por el izquierdo (rojo). Así visto, parece talmente un mapa del Imperio Británico, y mucho de eso hay, pero no sólo. Mapa tomado de aquí.

Durante siglos, el tráfico por los caminos de prácticamente todo el mundo se circulaba por la izquierda, tanto a caballo como a pie. Una posible razón es que la mayor parte de la gente es diestra, por lo que para un hombre armado montado a caballo era más sencillo atizarle a un oponente con la espada si éste quedaba a su derecha. De igual manera, circular por la izquierda evitaba golpear accidentalmente a otras personas con el escudo (portado en la mano izquierda). También resulta más fácil subir a un caballo desde su costado izquierdo (teniendo en cuenta que las armas se portaban a la derecha), por lo que parece lógico que ese lado fuera el escogido para circular, al montar y desmontar a un lado del camino, y no en medio de él.

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Sobre estas líneas, un paso de cebra en Australia indicando a los guiris por donde viene el tráfico. En Londres casi todos son así. ©Wangjianshuo.com. Debajo, la versión gibraltareña para ingleses.

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La cosa comenzó a cambiar a finales del siglo XVIII. Tanto en Francia como en Estados Unidos los transportes de mercancías se realizaban en grandes carros tirados por varias parejas de caballos. Estos carruajes carecían de asiento para el conductor, situándose éste en el caballo izquierdo más atrasado, para poder fustigar con el látigo a la recua. Por esa razón el tráfico pasó gradualmente del lado izquierdo al derecho, para que los conductores pudieran observar mejor a cualquier vehículo con el que se cruzaran y no chocaran los caballos o las ruedas. Francia instauró el tráfico por la derecha a partir de 1789, el estado norteamericano de Pensilvania hizo lo propio en 1792 (y fue seguido por el resto de las 13 colonias), muy poco antes de que Dinamarca adoptara idéntica medida en 1793.

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Una señal de tráfico en una carretera australiana. © Airninja.com

A principios del siglo XIX entra en escena Napoleón Bonaparte. Le Petit Cabrón, en palabras de Arturo Pérez Reverte, ayudó a la extensión de la circulación por la derecha al introducirla obligatoriamente en gran parte de los territorios que conquistó a mayor gloria de Francia. Los Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo, Suiza, las actuales Alemania y Polonia y parte del Imperio Austrohúngaro y España, entre otros, mantuvieron el sentido de circulación cambiado tras la caída napoleónica. A lo largo del siglo XIX multitud de países, y con ellos sus colonias en todo el mundo, promulgaron leyes sobre el sentido de circulación, hasta entonces basado principalmente en la costumbre. En Gran Bretaña y sus colonias, exceptuando Egipto, la circulación permaneció en el lado izquierdo de la calzada, al igual que en Japón. Las colonias holandesas, sin embargo, también mantuvieron el lado izquierdo como obligatorio para circular, pese a que la metrópoli lo había cambiado. Hasta el siglo XX no se produjo el cambio masivo que ha llevado a que en la actualidad dos tercios de la población y tres cuartas partes de las carreteras mundiales estén sometidas a la circulación por la derecha.

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Señal de tráfico en Inglaterra indicando la obligatoriedad de circular por la izquierda. Nótese que la señal está situada a la derecha de la calzada.

Durante la primera mitad del siglo pasado la mayor parte de los países cambiaron del lado izquierdo al derecho el sentido del tráfico. Los países europeos que habían resistido el avance napoleónico un siglo atrás mantenían en su mayor parte la circulación por la izquierda, pero poco a poco casi todos ellos acabaron cambiando de lado. Portugal hizo el cambio en los años 20, simultáneamente en todo el país y sus colonias, pero quedaron exentas de la modificación aquellas que limitaran con países donde se circulara por la izquierda. Por esa razón en Mozambique o Macao se sigue conduciendo por ese lado de la carretera. En Italia el cambio había comenzado a finales del siglo XIX, pero hasta  1912 no se estableció la circulación por la derecha, permitiéndose que las ciudades que así lo quisieran mantuvieran el tráfico en la izquierda siempre que avisaran a la entrada. En 1923 un nuevo decreto obligó a todo el país a cambiar definitivamente, exceptuando las ciudades de Roma, Milán, Génova y Turín, que resistieron un par de años más.

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Un Triumph de 1972, con el volante a la derecha.

El caso austríaco era más curioso aún. En la mitad occidental del país (que había sido invadida por Napoleón) se conducía por la derecha, y en la otra mitad por la izquierda. El Anchsluss, la anexión de Austria por parte de la Alemania Nazi, acabó con esta división en 1938. Checoslovaquia y Hungría fueron los siguientes países en caer. En España no existió ninguna regulación oficial hasta los años 20. En Cataluña (anexada por Napoleón al Imperio Francés) se conducía por la derecha, mientras que en Madrid se hacía por la izquierda. En 1924 se estableció la obligatoriedad de circular por la derecha en todo el país. El metro de Madrid, abierto en 1919, permaneció en su sentido de circulación habitual, y actualmente continúa circulando por la izquierda, a diferencia del de Barcelona, que lo hace por la derecha. Gibraltar se convirtió en la única colonia británica en la que se conduce por la derecha cinco años más tarde, para evitar accidentes con vehículos españoles.

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Savoy Court, la única calle del Reino Unido en la que se circula como en la Europa continental, junto al hotel del mismo nombre. Debajo, la calle de Ramón Trias i Fargas, en el único tramo de Barcelona en la que se circula por la izquierda, tal y como se veen el Street View de Google.

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Austria no era el único país en el que coexistían dos normas de circulación contradictorias. En Canadá existía la misma división, y por parecidas razones. La parte francófona (Quebec y Ontario, entre otros) circulaba por la derecha, y la anglófona (Nuevo Brunswick, la Columbia Británica y  Terranova, también entre otros) lo hacía por el costado opuesto de la calzada. La mayor parte de las ex colonias inglesas realizaron el cambio a mediados de los años 20, quedando tan solo Terranova como reducto “izquierdista”. En 1947 realizaron el cambio definitivo, dos años antes de  abandonar la soberanía británica y convertirse en la décima provincia de Canadá. China y las Coreas se adaptaron a la conducción por la derecha al finalizar la II Guerra Mundial, por la influencia norteamericana (EE.UU. fabricaba la mayor parte de los vehículos que circulaban por allí, y lo hacía con el volante a la izquierda). A principios de los años cincuenta en casi tres cuartas partes de los países del mundo los vehículos circulaban por la derecha. Aún habría cambios posteriores, pero eso es algo que veremos en la próxima entrada.

Los últimos cambios de sentido de circulación que se han producido en el mundo fueron realizados entre los años 60 y 70 del siglo pasado. El último país continental Europeo en pasarse a la circulación por la derecha fue Suecia, en una fecha tan tardía como 1967. Concretamente el 3 de septiembre de 1967, que en el país báltico se conoce desde entonces como Dagen H (el día H), siendo la H una brutal abreviatura deHögertrafikomläggningen, que viene a significar (en traducción no ya libre, sino libertina) algo así como el cachondeíto de la circulación por la derecha. Las razones suecas para el cambio fueron fundamentalmente dos; en primer lugar la mayor parte de los vehículos que circulaban en el país tenían el volante a la izquierda, lo que provocaba no pocos accidentes al girar o adelantar en carreteras de un solo carril por sentido (la mayoría, en un país con una densidad de población tan baja), y en segundo lugar que sus vecinos, con los que comparte varios miles de kilómetros de fronteras en su mayor parte sin guardias, ya circulaban por la derecha. El gobierno sometió al veredicto popular la medida, y la respuesta fue clara y contundente: un 82,9% de rechazo. Consecuentemente, la medida fue aprobada.
Se estableció que el cambio de sentido en la circulación debería realizarse en domingo. Los preparativos llevaron años. Se instalaron miles de nuevas señales de tráfico y semáforos en el lado derecho de la calzada, que se mantuvieron ocultas hasta el Dagen H. Se repintaron cientos de kilómetros de carreteras, quedando las nuevas líneas cubiertas hasta la fecha clave. Se instalaron puertas en el lado derecho de los autobuses, lo que supuso el mayor gasto de todo el proceso. Algunas ciudades, como Gotemburgo, prefirieron comprar autobuses nuevos y vender los suyos a Kenia o Pakistán. El día H quedó prohibida la circulación de cualquier vehículo no esencial en todo el país entre la una y las seis de la mañana, excepto en las grandes ciudades, donde la restricción duró 24 horas para dar tiempo a los operarios a reestructurar todos los cruces. Los pocos vehículos que se encontraran en la carretera durante la restricción tenían instrucciones de detenerse a las cinco menos diez de la mañana, cambiar de carril y reemprender la marcha a las cinco en punto. El cambio se realizó sin demasiados problemas salvo en las grandes ciudades, donde se produjo cierto caos circulatorio. Desde esa fecha, en toda Europa sólo quedan cuatro países en los que se circule por la izquierda; además del  Reino Unido también lo hacen Irlanda, Malta y Chipre, todos ellos ex colonias británicas.

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La calle Kungsgatan, en Estocolmo, en pleno Dagen H.

Hay muy pocos casos registrados de países que hayan cambiado el tráfico del lado derecho al izquierdo. Uno es Timor Oriental; fue una colonia portuguesa hasta 1976, y realizó el cambio al mismo tiempo que la metrópoli, en los años 20. Cuando Indonesia asumió el control del país impuso la circulación por la izquierda (cosa que, por ejemplo, no hizo China con Macao y Hong Kong cuando asumió su soberanía a finales del siglo XX, y por eso ambas ex colonias siguen conduciendo por la izquierda). Otro es el de la prefectura japonesa de Okinawa, que permaneció bajo control americano hasta 1972 y en la que los estadounidenses habían impuesto la circulación por la derecha desde 1945. Seis años después del traspaso de Okinawa a la soberanía japonesa, en 1978, la región simbolizó su retorno a Japón pasando de nuevo el tráfico al lado izquierdo de la calzada. Al igual que en Suecia, los preparativos llevaron años, con campañas publicitarias y de concienciación. El cambio se hizo en solo una noche, la que iba del 29 al 30 de julio de 1978, fecha que pasó a la historia como 730. Esa noche se prohibió el tráfico en todas las islas durante ocho horas, de diez de la noche a seis de la mañana. Durante ese tiempo los operarios, venidos también de otras partes de Japón, descubrieron nuevas señales, paradas de autobús y semáforos que habían quedado cubiertos hasta entonces. El coste de la medida fue de 150 millones de dólares de la época.

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Monolito rememorando el cambio de sentido de la circulación el día 730.

Los cambios repentinos de carril de circulación son muy raros dentro de un solo país, pero al cruzar de uno a otro son bastante más comunes. En Europa no existe ninguna frontera donde haya que cambiar de carril, pero en África y Asia sí. Un caso extremo es el de Tailandia, que circula por la izquierda aunque un 90% de sus fronteras son con países donde se conduce por la derecha.  De los países limítrofes, sólo en Malasia se conduce de la misma manera; en Laos, Camboya y Birmania el tráfico discurre por la derecha. Entre Laos y Tailandia hay un par de puentes sobre el río Mekong; en ambos el cambio de carril se realiza en un cruce regulado por semáforos, que es lo más cómodo. En otros lugares son más prácticos y utilizan puentes que al cruzarse a distinto nivel permiten no parar al hacer el cambio. Es el caso de Macao y China, cuyo puente principal se puede ver perfectamente en Google Maps. En la mayor parte de los lugares, sin embargo, no hay infraestructura de ningún tipo y uno, simplemente, tiene cuidado de colocarse en el lado correcto al cruzar la frontera, sin más historias. En África el tráfico rodado suele ser escaso y no plantea problemas logísticos, y en muchas partes de Asia los pasos, por ejemplo entre China y Nepal o Pakistán, son a gran altitud y con muy poco tráfico.

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Sobre estas líneas, una señal de tráfico indicando el cambio de carril en uno de los puentes entre Laos y Tailandia. Debajo, una señal en el Paso Khungerab, entre China y Pakistán, indicando la obligación de conducir por la izquierda en Pakistán. El Paso de Khungerab es el cruce fronterizo a mayor altura del mundo, nada menos que a 4.693 metros de altitud. Se abrió en 1986, y cruza de la región china de Xinjiang a la Cachemira controlada por Pakistán. Permanece cerrado de octubre a mayo por la nieve, que hace imposible transitar la zona y cruzar las montañas. Foto deSteizer. Muchas más fotos aquí.

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En América la cosa es parecida. Sólo dos países, Surinam y la Guyana mantienen la conducción por la izquierda. Su frontera común no representa problema, y la frontera que ambos mantienen con Brasil tampoco, fundamentalmente porque no hay ni un solo puesto fronterizo, ya que el límite queda en lo más profundo de la selva, a cientos de kilómetros de la carretera más cercana. En las fronteras de la Guyana con Venezuela y de Surinam con la Guayana Francesa tampoco hay puentes, sólo servicios de ferry. Ambos países están incomunicados por tierra con el resto del continente, al menos hasta que se termine un puente en construcción que unirá Guyana con Brasil.

La existencia de una frontera con otro país que conduce por el lado opuesto de la calzada en ocasiones supone serios problemas. Por ejemplo en Camboya, donde se circula por la derecha, cerca del 80% de los coches que circulan por sus carreteras llevan el volante a la derecha, al contrario de lo que sería normal. La mayor parte de esos vehículos son importados ilegalmente de Tailandia. En las zonas orientales de Rusia, donde se encuentran ciudades como Vladivostok, más del 90% de los vehículos circulantes son importados de Japón y llevan también el volante a la derecha. No sólo los vehículos privados, también las ambulancias o los coches de policía son así. En Camboya llegaron a prohibir la circulación de cualquier coche con el volante en el lado incorrecto, una medida amplísimamente impopular que implicaba unos costes inasumibles para el camboyano medio. También en Filipinas (conducen por la derecha) se han prohibido los vehículos con el volante a la diestra, básicamente porque gran parte de su parque automovilístico es importado de Japón.

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