Españoles en busca del ‘Colombian Dream’

Año 1500: algunos españoles ya surcaban aguas colombianas, desde el Cabo de la Vela con Alonso de Ojeda, hasta el golfo de Urabá con Martín Fernández de Enciso. Por entonces Colombia se vislumbraba como un posible puerto de riquezas, oro y demás promesas para los españoles.

En los primeros seis meses del 2012 emigraron al extranjero más del doble de españoles que en todo 2011. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) de España, 269 mil 486 personas han salido de ese país entre enero y junio de este año. El ritmo es de unos 6.000 españoles que emigran cada mes, algo inusual en los últimos treinta años.

Aunque otros países de Europa son los destinos preferidos de los nacionales españoles –con Reino Unido a la cabeza, seguido de Francia y Alemania– Latinoamérica también es un destino importante, sobre todo para los jóvenes que buscan continuar o empezar su vida profesional. Pero el lugar preferido no es Colombia, por encima se encuentran Ecuador, Venezuela y Argentina.

Sin embargo, las estadísticas colombianas del boletín Migratorio del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia indican que el mes pasado ingresaron al país 134.947 extranjeros. De estos, un 6,28 por ciento proviene de España. Solo en febrero de este año la cifra de españoles que ingresaron al país fue de 7.294.

De paso

Alba Coton tiene 22 años, es española, y llegó a Colombia hace dos meses. Es recién graduada de sicología y sistemas penales en el American International College en Springfield, Massachusetts.

Está sentada en el restaurante Sepúlveda, especializado en comida española, un lugar en el que ha estado muchas veces, al igual que su madre, también española, quien vive en Colombia desde 2006. Rita Osorio, administradora del lugar, cuenta que el número de clientes españoles ha crecido este año. “Cuando antes se sentía en Bogotá una comunidad de 600 españoles, ahora puede haber ascendido a 6.000”, dice.

Alba es algo incrédula con respecto a Colombia. Vivió en Bogotá a los 16 años, cuando se graduó de bachiller del colegio Nueva Granada, pero nunca se acopló a la capital, al clima impredecible, a no saber nunca qué vestir y al círculo social que la rodeó por dos años. Por eso en cuanto pudo viajó a Estados Unidos, sin ganas de volver y con la firme intención de quedarse allá.

Hace cuatro años todo era diferente. Estados Unidos le parecía el lugar ideal para trabajar; de no funcionar, ahí estaba España. Colombia, pues, no era la primera opción. Sin embargo, y como lo dice Inmaculada Aragón, madre de Alba, “la tortilla, o bueno, la arepa, en este caso, se volteó”.

Alba analizó las posibilidades y tomó la decisión de volver a Colombia para encontrar un trabajo y alcanzar cierta experiencia laboral, sin pensar mucho en el sueldo o el área laboral.

“Quiero trabajar en una ONG porque me especialicé para trabajar con niños, pero estoy presentando pruebas en una empresa de análisis de mercadeo. ¡Me da igual! Porque lo que necesito es tener una experiencia de dos años para irme a Estados Unidos de nuevo y hacer mi maestría en derecho. Vine a Colombia porque de los tres países era en el que tenía mayor posibilidad de encontrar trabajo y además en Estados Unidos por el tema de la visa laboral era más difícil quedarme”.

Una de las principales razones por las que llegan muchos españoles al país es la idiosincrasia colombiana, que posiciona por encima al extranjero o al que estudió en el exterior sin importar de dónde se graduó, como sí ocurre con los colombianos. Eso hace que para algunos españoles las probabilidades de ser aceptados en un puesto aumenten. Otros factores que tienen en cuenta algunos españoles son el lenguaje común, que produce una migración natural, y el trato cálido y amable de los colombianos hacia ellos.

“Acá todo me ha llegado más fácil. Por eso dicen que nadie es profeta en su tierra. En Colombia es muy importante venir de otro país y la gente te trata muy bien y te hace sentir cómoda”, dice Inmaculada, quien pudo fundar una compañía y escribir un libro en Colombia.



Alba Coton, española, estudió sicología y sistemas penales en Estados Unidos, pero decidió venir a Colombia a buscar trabajo porque cree que de los tres países este es en el que tiene más probabilidades de adquirir experiencia laboral. 

Su hija no se termina de adaptar pero por ahora lo que prima es conseguir experiencia, mientras se aguarda lo que pasará con otras economías como la norteamericana o la española.

Un buen destino

La colonia española en Bogotá es grande y tiene una vasta cohesión en sitios de reunión como el restaurante en el que se encontraban Alba e Inmaculada. También organizan varios eventos al mes para mantenerse unidos. Incluso han creado grupos en las redes sociales, como el de Españoles en Colombia, en Facebook.

Enrique Ibáñez, periodista español, no llegó a Colombia de España. Venía de andar por el mundo: Vietnam, Estados Unidos, Bélgica, el Líbano, Bosnia, China. Estuvo ocho años en el Medio Oriente cubriendo la guerra en el Líbano, cinco en el Cairo, y dos veces en plena guerra en Bosnia. Desde 1980 cubrió una gran cantidad de conflictos armados para agencia EFE.

Ibáñez no sentía interés por los conflictos latinoamericanos, pero en cuanto se enteró en 1999 de los diálogos en el Caguán, aterrizó en Colombia y desde ese momento se quedó aquí. Ha recorrido casi todo el territorio colombiano y hasta hace un mes fue coordinador general de la agencia EFE en América, que tiene sede en Bogotá.

Desde hace dos años, cada vez se encuentra más con conocidos de su país que han llegado a vivir a Colombia.

Además, cuenta que periodistas muy buenos y reconocidos con los que trabajó se han quedado sin trabajo. “Veo que los más jóvenes han optado por trabajarfreelance, pero es obvio decir que su situación está realmente mal. Esta es la generación más calificada y la que menos probabilidades tendrá de trabajar, así que los profesionales españoles vienen a Colombia precisamente a ofrecer su trabajo y el país es ideal porque todavía le falta mucho desarrollo y tiene afán de mejorar su infraestructura”.

En los últimos cuatro años han sido despedidos más de 9.000 periodistas. Hace muy poco el reconocido diario español El País, perteneciente al grupo Prisa, despidió a 129 periodistas de un tajazo, incluyendo a grandes firmas.

La visión de este periodista es que la crisis será larga y el Estado de bienestar en España sufrirá un duro golpe del que tardará años en recuperarse.

“En busca del oro”

Contrario a lo que muchos pensarían, los españoles no están llegando a invertir, arriban de nuevo a buscar “oro”, o por lo menos eso piensa José Antonio de La Cerda, español, quien lleva 16 años en el país y es presidente de Darien Worlwide, una empresa especializada en la internalización de la empresa española, que ayuda a muchos españoles a instaurar sus negocios en Latinoamérica. Para José Antonio no está bien llamar a esta oleada inmigratoria “inversión española” puesto que quienes llegan lo hacen para licitar en los proyectos colombianos y buscar capital en el país. Además, agrega que Colombia presenta muy buenas posibilidades para quienes llegan preparados y no con una mentalidad prepotente.

“No es como hace 10 años, cuando muchas empresas te traían a dirigir, a ganar tres veces tu sueldo comparado con el que tenías en España. Muchos llegaban a vivir en casas inmensas, a tener tres empleadas de servicio, chófer, afiliación a un club y todo lo que quisieran: era el paraíso. Ahora debes atenerte a un sueldo igual al de España, a una vida más austera y a ser un empleado del montón”.



José Antonio de La Cerda y Enrique Ibáñez, españoles, se conocieron en Colombia y desde entonces son muy amigos.
Foto: Linda Sarmiento.

Pero no es solo la idea de venir con unas condiciones más austeras, es el hecho de que la cultura española es de “chicos de barrio”, como el mismo De la Cerda afirma. A un empleado español la empresa podría proponerle trasladarse a otro país o sitio de trabajo, pero preferiría renunciar a dejar su ciudad. El escenario ha cambiado tanto que muchos profesionales llegan al país sin tener nada fijo y sin conocer las condiciones colombianas.

Para este experto en inversión en Latinoamérica, entre los países más seguros para que los españoles se asienten están México, Perú y Colombia, mientras que los más inseguros son Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Carlos Vaquero, también español, tiene una empresa de Call Center en España y Perú y está recién llegado a Colombia para expandir su negocio.

“Yo tenía una mala imagen de Bogotá, pero es todo lo contrario. Además, es un país con los mismos habitantes que España y mucho más grande, lo que hace que haya un gran volumen de trabajo. También tiene un mercado estable, eso atrae, aunque no te creas porque no es fácil, algunos llegan sin saber dónde se están metiendo, como sucede con territorios inhóspitos tipo Chocó”, dice Carlos, mientras disfruta de unas tapas, como si estuviera en la comodidad de su propio país.

Otro fenómeno que se presenta es que las grandes empresas inversoras españolas en Colombia están vendiendo, como ha sucedido con el grupo Prisa, que ha anunciado la venta de Caracol Radio. Estas grandes empresas inversionistas necesitan liquidez monetaria. Por eso quienes llegan buscan proyectos para competir, como cualquier otro ciudadano de país.

En cuanto a las razones de la crisis, José Antonio, empresario, y Enrique Ibañez, periodista, son el típico ejemplo de pensamientos contrarios con respecto a esta situación. Para el primero fue culpa del Estado de Bienestar, que fue permisivo en todas las formas posibles –en temas como la salud con los medicamentos gratis y de una mala gestión política con las comunidades autónomas–. Para el segundo es una lástima lo que sucedió porque el mismo Estado de bienestar, que costó tanto construir, se verá golpeado por muchos años.

Las razones para la crisis española son muchas y han sido debatidas, pero es interesante escuchar lo que cuenta el propio Carlos Vaquero, quien afirma que muchos de los cinco millones de desempleados solo buscan el subsidio. Vaquero tiene 200 empleados y cuando busca nuevos, los desempleados no aparecen. Eso lo ha llevado a ser escéptico y a buscar mercados nuevos como el colombiano, en donde encuentra un coste salarial menor y personas con más motivación para trabajar.
Habrá que ver cómo les va a muchos de estos españoles en el Colombian dream. Algunos les auguran muchos éxitos; otros, como José Antonio,son más escépticos, entre otras cosas porque muchos llegan sin conocer la realidad de Colombia. Creen que la competencia laboral es fácil y tienen todas las de ganar. Pronto, sin embargo, comprueban lo contrario.

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